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Cuando la vieron de cerca y en bikini pensaron que tenia 95 años, pero cuando vieron su cara.

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A lo largo del tiempo y por todos y cada uno de los medios se ha propagado un concepto de lo que es la belleza. Incluye tener piel perfecta, lucir joven, ser delgado, entre otras muchas peculiaridades. Conque desde esta premisa la mayor parte NO poseemos belleza; nos falta cumplir con uno o bien todos los factores que hacen que una persona sea “bella” según el modelo popularmente admitido.

Esta situación indudablemente trae grandes conflictos para algunas personas, porque se sienten feas y se esmeran por alcanzar los estándares de belleza, estipulados por una sociedad manejada por los medios y las grandes corporaciones. La cosa se complica cuando se tiene una discapacidad o bien un problema físico visible y sin probable solución.

Es el caso de Sara Geurts, chica que literalmente ha sufrido esta situación en carne propia.

Sara es originaria de Golden Valley, Minnesota. A los 10 años le diagnosticaron un extraño mal que afecta la apariencia de su piel. Sus padres la llevaron a valorar por distintos especialistas, hasta que fue posible entregarles el diagnóstico. La pequeña padecía el síndrome de Ehlers-Danlos. Esta condición se caracteriza básicamente por escasa o nula cantidad de colágeno en la piel, el órgano más grande del cuerpo humano. Eso trae como consecuencia que sea muy frágil y suave, tiene distintas capas y con esta condición la superior no se adhiere a la siguiente, por lo que da la apariencia de que está “floja” o “suelta” al cubrir el cuerpo, y se forma un sinnúmero de “arrugas”.

Los progenitores deseaban iniciar el tratamiento cuanto antes, sin embargo se quedaron helados al percibir que este sufrimiento no tiene cura, y que Sara debería crecer y vivir con esta condición, que además de esto iría empeorando. Y de esta forma fue…

Al pasar de los meses y los años su piel se fue arrugando cada vez más, la chica aparentaba mayor edad y día tras día le daba más vergüenza mostrar su cuerpo; escoger su ropa para ir a la escuela se hacía cada vez más bastante difícil, un auténtico martirio. “En la escuela siempre y en toda circunstancia procuraba cubrir mi piel, no deseaba que me hiciesen preguntas a este respecto, no quería charlar sobre eso”. Conque Sara evitaba a toda costa vestidos o blusas con mangas cortas.

De este modo transcurrió su infancia y su adolescencia, no obstante a la edad de 22 años algo en Sara comenzó a mudar. Había llegado al máximo, estaba fatigada de vivir en las sombras, ocultándose y sintiéndose avergonzada… Conque una idea invadió su mente y su corazón… ¿Quién tiene el poder para decidir quién es bello y quién no? Entonces pudo ver la belleza única que tenía su cuerpo. Comenzó a observar las líneas que se formaban en su piel, otorgándoles un valor a nivel artístico y singular.

Así que tomó la decisión: su belleza tenía que ser apreciada por el resto del mundo. Se tomó fotografías mostrando su cuerpo y sus especiales líneas y las publicó en Instagram, iniciando con ello una campaña llamada “Ama tus líneas”.

En un comienzo todos los que vieron las fotos de su cuerpo pensaron que se trataba de una mujer muy anciana, con un cuerpo arrugado que daba la impresión de ser el de una mujer de más de 90 años, pero cuando vieron su cara se dieron cuenta que se trataba de algo absolutamente diferente.

Esta cruzada tenía como objetivo empoderar a las mujeres sobre la belleza de su cuerpo y sobre todo de su piel, ya sea con estrías, celulitis, cicatrices o cualquier característica que tenga.

“Mis imperfecciones me hacen ser quien soy. Nadie más tiene exactamente las mismas líneas que yo. Cada marca cuenta una historia y me hacen quien soy ahora. Muestran la dificultad que he tenido que vivir y superar. Las mostraré y utilizaré con orgullo”, escribió la joven en su página de Fb.

Sara estaba preparada para lo que sucediera tras sus publicaciones, y quedó gratamente sorprendida al ver gran cantidad de reacciones y comentarios positivos de la gente, por lo que prosiguió modelando y extendiendo el mensaje de que la belleza tiene muchas formas y matices, que debemos querernos tal como somos.

“Mis aspiraciones principales en la vida serían romper con los estándares de la sociedad y la mentalidad que se tiene respecto de la perfección, enseñar de verdad qué es la imperfección y tu naturaleza única, lo que es la belleza real, y eso es lo que necesita ser celebrado”.

Sara, ahora cuenta con solo 26 años, ha recorrido un enorme camino recobrando y fortaleciendo su autoestima, logrando una vida plena, valorándose con lo que es. Es tiempo de que dejemos de torturarnos por ideas que procuran fundamentar nuestro valor en determinadas peculiaridades difíciles de lograr. Tu cuerpo es especial y único tal como es; es tiempo de honrarlo y quererlo. ¡Bien por Sara! El planeta necesita más chicas que den un paso adelante y se atrevan a retar lo que se considera “belleza”.

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